Día 17: Ora por la salvación

"Entonces les dijo: Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos”. Marcos 16:15


"En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan”. 2 Pedro 3:9


Tómate un tiempo hoy y reflexiona sobre lo que Dios ha hecho en ti desde el inicio del ayuno hasta hoy. ¿Cuáles son los avances que has experimentado? ¿Qué te ha mostrado Dios hasta ahora? ¿Qué esperas de esta última semana?


Una cosa por la cual estamos creyendo a Dios es por una cosecha de salvación desde ahora hasta el final del año. ¡Queremos ver una inundación de personas nuevas!


Ahora mismo, hay muchos que necesitan consuelo y tú y yo necesitamos servir y amarles. Necesitamos ofrecerles esperanza. Pero más que nada - la gente necesita el evangelio, la verdad sobre Jesús. Sólo el evangelio de Cristo es el poder de Dios para la salvación.


En Mateo 9, por primera vez, Jesús indica que esta misión requerirá más manos que las suyas.


"Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor. A sus discípulos les dijo: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos". Mateo 9:36-38


El lenguaje de la "cosecha" en este pasaje implica algo preparado desde hace tiempo que está a punto de cumplir. A lo largo de la historia de Israel, algo se ha sembrado. Ha sido regado. Ha dejado su forma original de semilla y ha crecido, y ahora está listo para ser llevado a los graneros.


Una "cosecha grande" se describe en términos agrícolas como una "abundante cosecha". Es una que ha sido inusualmente productiva. Cuando se recoja una cosecha abundante, se tendrá más que suficiente, rebosará, no habrá carencia, no faltará nada, se cumplirán todos los deseos y hasta más.


El lenguaje trae un sentir de urgencia. Aunque cultivar una cosecha es un proceso largo y lento, que requiere paciencia, cuando llega el momento de la cosecha, no debemos retrasarla.


Una cosecha no recogida se echará a perder. Las hojas se secarán; los frutos se pudrirán. Una cosecha que no se recoge en el momento justo no cumplirá su propósito y desperdiciará todo el esfuerzo y los recursos que se dedicaron a producirla.


El lenguaje de Jesús indica una urgencia mayor que lo normal: la cosecha es abundante. Es mayor de lo esperado. Es más, de lo que un solo trabajador puede recoger por sí solo.


La primera solución que Jesús da a este problema de una cosecha urgente y abundante no es "vayan al campo y pónganse a trabajar"; es "oren al Señor de la cosecha para que envíe obreros".


La oración es la forma en que nos asociamos con Dios. Es como traemos el cielo a la tierra. Es como accedemos a su voluntad y a su poder para poder cumplir con la tarea. La oración debería ser siempre nuestra primera respuesta cuando vemos una necesidad, no porque no estemos dispuestos a poner manos a la obra y ayudar, sino porque reconocemos que primero necesitamos el poder de Dios.

La oración es la única forma adecuada de multiplicar nuestros esfuerzos con la suficiente rapidez para recoger la cosecha que Dios desea.


Cuando los discípulos comenzaron a orar, Dios ablandó sus corazones y los preparó para recoger la cosecha. Cuando comienzas a orar para que las almas sean llevadas al reino de los cielos, Dios te usará para salvar a la gente. Comienzas a ser la respuesta a tus propias oraciones.


Jesús no sólo tenía una carga por los perdidos, ¡tenía una carga por más obreros del Evangelio!


La cosecha es abundante.


Es tiempo de cosecha.


Agradezcamos a Dios hoy por la cosecha de salvación que va a venir de aquí a fin de año. Oremos para que cada persona en Equippers tenga el gozo de llevar a una persona a Jesús en los próximos meses.


"Efectivamente, el «momento preciso» es ahora. Hoy es el día de salvación”.

2 Corintios 6:2