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Renovación

 

"No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta”. Romanos 12:2 (NVI)

 

Cuando empieza una etapa como un nuevo año, tenemos la inspiración y la intención de cambiar nuestras decisiones para iniciar proyectos, hábitos y planes, sin embargo, como hijos de Dios estamos llamados también a renovar lo que ya tenemos en nuestra mente y corazón.

Nuestras acciones son importantes porque reflejan lo que Dios hace en nuestras vidas, al mismo tiempo, es nuestro testimonio para las personas que no conocen a Jesús. Por eso es fundamental cuestionar nuestros pensamientos y evaluar qué está dirigiendo nuestras actitudes y acciones para renovar todo aquello que este fuera de la voluntad de Dios.  

 

La transformación es un proceso continuo en la vida del creyente, el versículo de hoy nos anima a no conformarnos con los patrones, ideologías, preocupaciones o costumbres de nuestra sociedad que pueden alejarnos del propósito de Dios para nuestra vida. Más bien, buscar intencionalmente experimentar cambios significativos a través de la renovación de nuestro pensamiento. Este cambio no es superficial, sino profundo el cual dirige nuestras actitudes, valores y perspectivas. Al ser transformados, llegamos a comprender el corazón de Dios y nuestra identidad que da como resultado una vida dentro de su voluntad. 

 

Oremos juntos para dar ese paso de examinar nuestros corazones con las siguientes preguntas:

¿En qué áreas de mi vida siento la necesidad de renovación? ¿Cómo puedo renovar mi mente para alinear mis decisiones con la voluntad de Dios? ¿Cuál es mi papel en este proceso de transformación? ¿Cómo puedo colaborar con Dios en este cambio? ¿Cuáles son los obstáculos que impiden la renovación de mi mente y corazón? ¿Cómo puedo superarlos? 

 

Una vez que el Espíritu de Dios traiga revelación de su verdad, te animamos a dar un paso de obediencia y compromiso para buscar formas específicas de renovación del pensamiento, como; la lectura y meditación de la palabra de Dios, la oración en la presencia de Dios, buscar un mentor o consejero, indagar recursos que te ayuden a crecer espiritualmente o integrarte a un grupo connect.

 

¿Qué puedo hacer hoy?

 

Recuerda que, a medida que permites que Dios transforme tu vida, te acercas a experimentar Su voluntad perfecta y una relación más profunda con tu Padre Celestial. Toma una decisión hoy de valentía, al renovar tu mente y corazón a través de su palabra y presencia en su vida.

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